El cooperativismo surge de una manera alternativa de relacionarse con la sociedad. A menudo, se han destacado sus antecedentes empáticos o caritativos, como minusvalorando su alcance. El cooperativismo, sin embargo, es una alternativa económica más, que busca y generalmente alcanza la eficiencia, avalado por el célebre lema que canta que la unión hace la fuerza. En la actualidad, la tecnología ha propiciado diversos canales que ponen a hablar a gentes de sitios alejados, pero debemos de no olvidar la definición, sino podríamos llegar a pensar que Facebook o Wallapop son una cooperativa. Las cooperativas tienen que tener un objetivo común e implicar en él, a sus integrantes, y con una serie de valores.
El Blockchain es una tecnología que justamente surge para implicarlo de una manera más completa, ya que capacita una absoluta transparencia porque permite su comprobación tanto por ojos “amigos” como por los desconocidos. Esta tecnología propicia una cadena de bloques donde cada uno de ellos necesita y genera el siguiente, sin olvidar nunca que la suma de ellos conforma un Todo. Al fin y al cabo, bebe de la misma filosofía cooperativista, ya que las acciones de cada integrante son igualmente necesarias y deben de remar en una misma dirección que es ese Todo, esa idea global que los aúna.
Si recuerdan, entre los 7 principios consensuados del cooperativismo, hay 2 muy interesantes, que definen y a su vez, permiten profundizar más en el sentimiento cooperativista. Uno alude al que mencionábamos antes: la integración cooperativa, donde todas las piezas deben de estar interrelacionadas conformando un nudo común. Y el otro, tiene que ver con el control democrático. Últimamente volvemos a escuchar que la transparencia es un objetivo igualmente indispensable que el resultado, ya que no queremos que el fin nos justifique los medios, como trataban de convencernos en tantos juicios por corrupción. Pero ya no sólo queremos confiar en que lo hacemos bien, sino que queremos una auditoría constante, una trazabilidad que permita seguir nuestros pasos siempre que queramos, y subvirtiendo las jerarquías basadas en la inercia, donde se establecían cotos opacos donde podíamos entrar (eso para los informáticos, eso para las abogadas…). El Blockchain debe permitirnos que cualquiera pueda conocer el proceso, y que tengamos que ser totalmente responsables de nuestra parcela, por compromiso, pero también por transparencia, para ir con la cabeza muy alta, ya que el Blockchain graba a fuego – con algoritmos – las huellas del dinero. ¿Se imaginan que el rescate bancario tuviese esa tecnología detrás? El cooperativismo siempre ha sido pionero y debe seguir siendo un referente de buenas prácticas en la sociedad, y el Blockchain podría ser un gran aliado, para confirmar aquello de dime con quien andas y te diré quién eres.
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Israel Pedrós Pastor.